El coste de la limpieza de una hectárea de monte oscila entre los 400 y los 1.200 euros

Los trabajos de mantenimiento. Las comunidades de montes suelen hacer trabajos de mantenimiento 
en sus parcelas. Incluyen estos desbroces, podas, rareos y eliminación de brotes de ecualiptos

Como pasa con el resto del territorio, el monte gallego también es pasto del minifundio. Las parcelas comunales conviven con otras de titularidad privada, formando la trama por la que, cuando llegan el verano y los calores, el fuego campa a sus anchas con más frecuencia de la debida. Las organizaciones vecinales articuladas alrededor del monte recalcan el esfuerzo que para ellas supone mantener sus territorios lo más limpios posible. Baste un ejemplo: los comuneros de András (Vilanova) invirtieron el año pasado 25.000 euros solo en tareas de limpieza de algunas de sus parcelas. Los comuneros se quejan, sobre todo, de que su esfuerzo no sirve de nada si los propietarios particulares con los que conviven no se encargan de mantener en buen estado sus parcelas. Y es que la llama, en cuanto prende, no entiende ni de límites, ni de fronteras.

Así que, a estas alturas del año, son muchos los ciudadanos que se acuerdan de aquel trozo de monte heredado y olvidado del que son dueños y con el que, en buena parte de los casos, no saben qué hacer. Antes era una suerte poseer una parcela capaz de proporcionar alimento para los animales, leña para el invierno y algunos ingresos extra con la madera. Ahora, heredar una de esas fincas se convierte, para muchos, en un quebradero de cabeza y en una fuente de gastos.
Tanto en las zonas más urbanas como en las más rurales, abundan los carteles en los que se ofrecen brazos para limpiar montes y fincas; será cosa de la crisis. Y aunque la oferta abunda, los precios siguen siendo considerables si se tiene en cuenta que los montes exigen limpiezas periódicas. Por poner a punto una hectárea de monte se piden cantidades que pueden oscilar entre los 400 y los 1.200 euros.

La diferencia es enorme, pero tiene explicación. Hay zonas en las que los trabajos pueden realizarse con tractores y otras máquinas que aligeran las operaciones de desbroce. Obviamente, el tiempo necesario es menor y, por lo tanto, también se reduce el coste. Pero hay otras parcelas en las que, bien por la orografía, bien por la espesura de los árboles, es imposible entrar con máquina y el trabajo de limpieza debe realizarse de modo manual. Es ahí cuando los costes se disparan hasta alcanzar los 1.200 euros.

Los ciclos de la madera

Afortunadamente, explican los comuneros consultados, estas limpiezas no es preciso realizarlas todos los años. Si el clima no se vuelve loco ni hace enloquecer a la vegetación, una limpieza debería aguantar entre tres y cuatro años, apoyada eso sí por tareas de mantenimiento. Y es que, en los montes, los ciclos son más largos. También los de los ingresos. Disponer de madera para cortar lleva su tiempo: los pinos necesitan crecer entre 25 y 30 años y los ecualiptos entre 10 y 15. Por cada hectárea se producen unos 200 metros cúbicos de madera, lo que se puede traducir en unos ingresos medios que oscilarían entre los seis y los ocho mil euros, ya que los valores de mercado también han caído.


En esta coyuntura, el trueque ha vuelto al monte: hay quien, tras la consabida negociación, hace los trabajos de limpieza de zonas de arbolado y se los cobra en especies: se lleva la madera que haya que retirar.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/

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