Antonio de María: “El sector forestal gallego debe recuperar el liderazgo en la transformación”

Antonio de María Angulo (A Coruña, 1952) es el presidente de Silvanus. Es ingeniero de Montes y doctor ingeniero industrial. Experto conocedor de la realidad forestal de Galicia, algo que ya viene de tradición familiar, la semana pasada protagonizó una rueda de prensa en la que resaltó las potencialidades del monte gallego y las oportunidades de colaboración con la industria que completa ciclos en la transformación. Se refirió, además, a las soluciones que el subsector forestal puede aportar al conjunto del mundo rural. Antonio de María tiene una amplia trayectoria en el mundo forestal: trabajó en el Icona, ha sido coordinador de medios aéreos durante dos años en el Aeropuerto de Lavacolla, es miembro del CES y, desde hace 6 años, preside Silvanus, la organización mayoritaria representativa de los propietarios forestales gallegos.

¿Cree que el sector forestal puede ofrecer soluciones a la crisis?

En tiempos de crisis los forestales nos acordamos de cosas que la sociedad parece haber olvidado. Durante mucho tiempo en la época de los años 50 y 60 se realizaron en España muchas repoblaciones forestales, ordenaciones de montes, restauraciones hidrológicas y otras obras de eminente carácter forestal, que fueron capaces de crear empleo y jornales en un medio rural pobre, al que de esta forma consiguieron levantar o, por lo menos, no dejar hundirse.

Cuando en los años del desarrollo comenzó a utilizarse madera, nos encontramos con masas ya en edad de corta que empezaron a generar riqueza al venderse, cortarse y transportarse a las fábricas que a su vez multiplicaban su valor al transformarlas en otras materias semitransformadas o finales (pasta, tableros, muebles, etc.). Debemos ser sinceros y reconocer que muchas de las familias gallegas, que fueron cortando las leiras de monte, gracias al pino y al eucalipto que vendían a las empresas gallegas como Ence, pudieron pagar los estudios, las bodas o los pisos de sus hijos. Y ahora, en muchos casos, son estos, que se han vuelto ecologistas urbanitas, los que desprecian estas especies y el aprovechamiento de los montes.

¿Qué especies son modelo de producción en el medio rural gallego?

Hace unos años a la sociedad le entró una infección, la del mal ecologismo, que empezó a lanzar mensajes malévolos: cortar árboles para aprovechar su madera es malo, hay especies malas y buenas, los árboles invaden terrenos de otros usos, hay que separar los árboles que están desde siempre en los bosques porque hemos construido casas en medio de esos terrenos… Y ahora se deben cortar los árboles en los 50 metros cercanos, y ¡eso si se pueden cortar…! 

Menos mal que vuelve la cordura. Parece que las aguas vuelven a su cauce y los árboles en nuestro mundo se plantan en la mayoría de los casos para aprovecharlos y cortarlos al llegar su turno, obtener unos rendimientos económicos y volver a plantar nuevamente en un ciclo semejante a la propia naturaleza. 

Y evidentemente se plantan los que son apropiados a las condiciones del hábitat, sin ser “xenófobos” y sin establecer criterios que se imponen por unos pocos que señalan qué es autóctono y qué no. En nuestro caso los reyes son el eucalipto globulus y ahora el nitens, con muchas posibilidades y usos, pero también el pino pinaster y el radiata, aparte de otras frondosas como los robles, castaño, aliso y abedul, que tienen su espacio más limitado por sus necesidades. 

Entonces, ¿debemos apostar por estas especies o sería bueno invertir la situación?

Dentro de las posibilidades de repoblar, debemos perder el miedo y plantear la realidad. Nuestros montes, en general, en mucha de su superficie por las características edáficas y geológicas no admiten muchas especies arbóreas. Dejémonos de política barata de plantar cerezos, nogales y castaños por todos lados, ya que estas especies van donde van, y en el resto, la mayoría de los terrenos tendremos que elegir entre eucaliptos o pinos mezclados con alisos y abedules en algunas zonas de ribera. Posiblemente de esta forma si conseguimos regenerar nuestros bosques y avanzar hacia arriba en la escala de regresión vegetal, consigamos dentro de unos 20 mil o 30 mil años tener nuevamente la mayoría de Galicia como un bosque más caducifolio. 

Pero todo esto mientras tanto nos lleva a una realidad con la que vivir durante estos 20 o 30 mil años. El mundo consume madera, cada vez más, y esto es bueno. Sí, debe conocerse y saberse que es mejor consumir madera que plásticos y decirlo bien alto. Si producimos madera con un aprovechamiento sostenible de nuestros bosques y se certifican los productos obtenidos se evitan las cortas ilegales y la deforestación del planeta. Sí, plantar y cortar nuestros bosques repoblados, consigue evitar la deforestación del planeta.

A nivel gallego, ¿cuánto producimos?

En los bosques boreales del norte de Europa existen impresionantes bosques de abedul que se mezclan con masas de coníferas y se realizan aprovechamientos y plantaciones anuales muy importantes de forma que de todo lo que crecen los bosques se corta anualmente el 90% y resulta que en Galicia, como dice el refrán, somos más papistas que el Papa y solo cortamos el 60% de lo que crecen nuestros bosques anualmente. Cabe indicar que la envidia de los nórdicos hacia Galicia es precisamente el eucalipto que allí no se da y es la mejor especie para fabricar pasta de papel. 

Aún así cortamos unos 6,5-7 millones de metros cúbicos de madera principalmente de eucalipto y pino, aunque también parte de otras frondosas. Pero con las teorías de los finlandeses, noruegos, suecos y alemanes podríamos cortar y certificar, dentro de una gestión sostenible, más de 10 millones de metros cúbicos. Y lo importante de esto no es sólo lo que se corta, sino que debe ser lo que se transforma en Galicia, ya que en cada etapa se incrementa el dinero que va dejando en el proceso. Por eso es muy importante el sector de la pasta y qué mejor que aprovecharnos de plantas como la de Ence con años de relación con Galicia.

¿Pero para eso no haría falta un cambio de modelo? ¿Especies de calidad y no eucalipto?

No es necesario un cambio de modelo ni desterrar el eucalipto. Es cierto que existen maderas de todos conocidas a las que se otorga un mayor valor por su condición de “nobles”: hablamos de castaño, carballo, cerezo,… Esas maderas hay que potenciarlas y aumentar su valor con una transformación gallega de calidad, pero no debemos asociar a otras especies, como por ejemplo el eucalipto, como sinónimo de menor calidad o por llamarlo de algún modo “pobre”.

Y le pongo de nuevo el ejemplo de Ence por ser una de las empresas que más investiga en este sentido. La investigación con planta de calidad a partir de la clonación y el posterior desarrollo de procesos de transformación hace que a día de hoy sea posible emplear el eucalipto en carpintería, mobiliario, estructuras y con los mismos o mejores resultados que las especies antes citadas. 

¿Si existe potencial? ¿En qué fallamos?

Como hemos dicho el potencial de Galicia en cuanto a producción forestal es incuestionable: somos el 12% de la superficie arbolada nacional, producimos el 40% de la madera serrada y entorno al 35 % de pasta de papel a nivel nacional. 

O sea, no es tanto un problema de producción sino el valor añadido que luego le otorgamos a esa producción, que es el que genera la mayor parte de los ingresos y ahí fallamos. Un ejemplo claro: producimos eucalipto, tenemos a Ence, una de las empresas más eficaces de producción de pasta y, sin embargo, en vez de apostar por continuar el eslabón productivo y generar en Galicia, el papel, que es el que aportaría el mayor beneficio, exportamos la pasta. Incluso parte del eucalipto que se corta sale en tronco sin ninguna transformación. Ese es el fallo y sobre todo cuando esas empresas están dispuestas a apostar por Galicia.

Esto es lo que tenemos que corregir, pero no sólo en cuanto a pasta. Hablamos de industria de tablero y chapa, hablamos de mueble y carpintería. El sector forestal gallego debe recuperar el liderazgo en la transformación. Hablamos de potenciar una industria a la que a día de hoy no se le está sacando todo el partido posible. 

¿Qué otros usos podríamos aprovechar del monte gallego?

Aparte de las cortas podríamos aprovechar una gran cantidad de biomasa, bien de la que hoy en día no se aprovecha de nuestros bosques, como mucha otra que puede obtenerse de cultivos energéticos leñosos, bien en las plantas productoras de energía o bien con una política energética de aprovechamiento a base de calderas de biomasa como se hace en otros muchos países del Norte y Centroeuropa.

Por todo esto no podemos perder la oportunidad de utilizar de forma sostenible este recurso natural renovable que tenemos a nuestra disposición y que tantos beneficios reporta. Dejémonos de historias: hay que hablar claramente, y contar las cosas como son. En todos los informes sobre nuestros bosques salimos bien parados y nuestras masas han aumentado y su salud ha mejorado en los últimos años (Informe SOFO 2011 los bosques en el mundo, Informe MARM sobre la salud de los bosques españoles, etc.).

Por cierto hasta los ecologistas empiezan a cambiar con declaraciones a favor de los aprovechamientos forestales y reconociendo que “a veces tan importante como plantar es cortar árboles”, como ha dicho Greenpeace, o con afirmaciones “sobre la necesidad de la gestión sostenible para producir bienes (madera, corcho, resina, papel), reducir la densidad de muchas masas y el desarrollo y aprovechamiento de la biomasa”. Bienvenidos al mundo real.

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