Siete municipios están en alerta máxima por riesgo de incendios


En Carnota, Mazaricos, Muros, Outes, Lousame, Noia y Porto do Son
deben extremarse las precauciones
El elevado calor y las fuertes rachas de viento provocaron que se llegase al nivel de peligro extremo

La totalidad del territorio de Carnota, Mazaricos, Muros y Outes, así como la franja oriental de los municipios de Lousame, Noia y Porto do Son, se encuentran desde principios de semana en situación de riesgo extremo de sufrir incendios forestales. Las comarcas de Barbanza, Muros y Noia se suman así a amplias zonas del interior de la provincia de Lugo, al área oeste de Ourense y a distintos municipios del límite de Pontevedra con la frontera portuguesa y del litoral norte coruñés donde se deben extremar las precauciones para evitar fuego en el monte.

La Consellería do Medio Rural señala que para el establecimiento del índice de riesgo diario de incendio (IRDI) se tienen en cuenta la conjunción de factores como el estado de la biomasa forestal, la situación de las infraestructuras preventivas de las masas arbóreas, el estado del suelo o la situación meteorológica. Por ello, las altas temperaturas que se vienen registrando la última semana y las intensas rachas de viento que afectan a algunas zonas provocan que se supere el 80% de riesgo estimado de incendio o, lo que es lo mismo, que se pase al nivel de peligro extremo.

El operativo contraincendios de la Xunta rebaja esta amenaza a la categoría de muy alta en Rianxo y de alta en el territorio de Ribeira, A Pobra y Boiro.

El plan de prevención y defensa contra incendios forestales de Galicia (Pladiga), publicado a principios del pasado mes de junio, proponía la catalogación de zonas de alto riesgo de incendios forestales para los once municipios de Barbanza, Muros y Noia, lo que suponía un control más estricto del territorio para evitar el comienzo de los fuegos.

En este sentido, el Pladiga 2010 establecía en la comarca cinco puntos de vigilancia fijos (Lousame, Muros, Outes, Porto do Son y Ribeira) para controlar más de 70.000 hectáreas de terreno, entre montes comunales y privados. Se hace especial hincapié en el control de aquellas parroquias en las que se hubiera registrado una media anual superior a los veinte fuegos entre el 15 de febrero y el 15 de abril, o superior a los 30 entre el 1 de julio y el 30 de septiembre del año pasado

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