Galicia pierde 36 millones de toneladas de suelo cada año debido a la erosión

La lluvia arrastra hacia el mar y los ríos partículas de tierra y desechos
desprendidos en incendios, temporales o cultivos

Llamas enemigas - La relación entre los incendios y el desgaste del suelo es directamente proporcional. El fuego arrasa las capas orgánicas y deja la roca a la intemperie. Con las primeras lluvias de otoño, el limo y la arcilla que queda en los montes, despojados de sus raíces, son arrastrados hasta el nivel del mar. Recuperar suelo inerte es cuestión de muchos años. Esto ocurrió en la Serra do Barbanza y A Groba hace dos años

La comunidad gallega pierde al año 36 millones de toneladas de suelo debido a procesos erosivos. Las lluvias barren en los montes de Galicia cada ejercicio una gran cantidad de residuos orgánicos que, a modo de regueros de deshechos, van a parar al mar, a los ríos, a los lagos o a los embalses, según estadísticas del Banco Público de Indicadores Ambientales del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM).

Galicia cuenta con 2.510.000 hectáreas de terreno agrícola y forestal (el 85% de la superficie total de la comunidad), tal y como consta en el registro de la Consellería de Medio Rural. En los ejercicios de mayor desgaste, que suele coincidir con épocas de graves incidencias por incendios o temporales, la pérdida de suelo en la comunidad se sitúa, según el MARM, en 14,5 toneladas por hectárea. Teniendo en cuenta la superficie forestal y agrícola de la comunidad, el cómputo total se eleva a los 36 millones de toneladas anuales. Se trata de nutrientes y partículas de tierra desprendidas previamente por el fuego o el viento que el agua arrastra, debilitando así la capa superficial de montes y campos de cultivo.

Además de los procesos naturales por erosión "hídrica", la más habitual en Galicia provocada por el efecto de la lluvia, la mano del hombre también influye en la cantidad de terreno despojado. "Son capas orgánicas que desaparecen y que son muy difíciles de reponer. Se tardan centenares de años en volver a recuperarlas. De hecho, es mucho más difícil recuperar suelo perdido que reparar suelo contaminado, por ejemplo", explican expertos en Edafología de la Universidad de Vigo.

"Los incendios suelen derivar en una importante pérdida de suelo, pero también la agricultura intensiva, las explotaciones domésticas, las zonas en las que se lleva a cabo una construcción urbanística o también áreas de canteras o de plantaciones", añaden los especialistas en erosión, quienes indican que la pérdida de capas trae consigo un descenso del nivel del suelo a largo plazo "difícil de calcular".

Cuando los residuos llegan al mar, arrastrados por las lluvias, se produce un "exceso de nutrientes" en las aguas que, además de problemas de turbidez, contribuyen a la formación de fenómenos naturales como "las mareas rojas".

Galicia no es de las comunidades más afectadas por la erosión. Con 14,5 toneladas perdidas por hectárea al año, se encuentra a medio camino entre las 23,67 de Cataluña y las 8,25 de Extremadura, autonomías que ocupan el primer y el último puesto en el ranking, respectivamente. Así consta en el estudio elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino sobre la ´Evolución de la superficie de suelo afectada por erosión". Este nuevo indicador analizado por el MARM concluye que la mayoría de los procesos de erosión que tienen lugar en Galicia son moderados (un 74,34%), detectando sólo un 12,61% de superficie de suelo afectada por capítulos erosivos más graves. El MARM advierte, además, de que Asturias, Cantabria y Galicia son las tres únicas comunidades de España sin riesgo de verse afectadas por un episodio de desertificación. Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana o Aragón se sitúan en el extremo opuesto.

Fuente: www.farodevigo.es

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